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El Movimiento de Cursillos evolucionó de España, donde se le dio  su origen, en los años de los 1940s. Comenzó cuando un grupo de hombres se dedicó a traer a los hombres jóvenes de su ciudad de Mallorca, España, a un conocimiento mejor de Cristo. El Cursillo nacio entre los movimientos de renovación que precedieron al Concilio Vaticano Segundo. 
Los Primeros menéos de lo que más tarde llegaría a ser el Movimiento de Cursillos comenzaron en la Isla de Mallorca durante la Segunda Guerra Mundial.  La Guerra Civil Española se había terminado en 1939, y los años después de la Guerra Civil fueron un tiempo de fermento en la Iglesia de España.  Antes de la guerra, se había planeado una peregrinación al santuario de Santiago de Compostela. Esta jornada espiritual al gran centro español de peregrinación de la Edad Media proporcionaría un tiempo para los hombres y mujeres jóvenes de España para que se dedicaran de un modo renovado a la obra del apostolado. Habiendo sido pospuesto varias veces por la interrupción de la guerra, fue por fin proyectado para 1948. 
En España, la Acción Católica era dividida en la rama masculina, la rama femenina, la rama masculina joven y la rama femenina joven. Los líderes de la rama masculina joven en la isla de Mallorca fueron los fundadores del Movimiento de Cursillos. Al principio, los Cursillos eran sólo "cursos cortos" (la palabra Cursillo literalmente quiere decir un curso corto) que eran dados por el consejo diocesano de la rama masculina joven de la Acción Católica. Se los daban a miembros de grupos de Acción Católica como un modo de formarlos para que llegaran a ser apóstoles eficases.